Una vez, uno de mis hijos me dijo: "Cuando llego a casa del colegio y veo la mesa toda linda, pienso en vos, aunque vos no estés".
Casi
me muero de amor, por supuesto. Y esto fue antes de que me dedicara a
hacer manteles, individuales y servilletas. Pensándolo ahora, creo que un poco me
inspiró él.
Porque armar una mesa linda, es un acto de amor, para los demás y también para uno.
¿Cuántas veces nos agasajamos a nostros mismos? ¿Por qué tomarse un te
tiene que ser a las corridas en la mesada de la cocina? ¿Por qué no agasajarnos con una
linda taza y un lindo individual?
Si
estás pensando en invitar a tus amigas, o a toda la familia, si es un
feriado, fiesta o un lunes cualquiera, probá poner linda tu mesa, vas a
ver que te pone feliz.
¿les pasa? ¿les gusta poner linda su mesa?
¿tienen algún otro ritual cotidiano que las pone más feliz?
Por eso, no quería dejar de recomendarles que se den una vuelta. Si vivís en Buenos Aires, aunque sea vale la pena entrar y mirar, dan ganas de volver. Si sos turista, no te lo pierdas.
Sentí gran orgullo de que forme parte de la ciudad donde vivo y me prometí volver, aunque sea una vez por año. La próxima vez me gustaría ver ópera.
Los espero con muchas ganas para conocernos compartir una noche especial llena de sorpesas. Se nos ocurrió que si tienen ganas pueden venir vestidos con su color preferido ¿qué les parece?